La interacción social en la dinámica de las organizaciones

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La interacción social como base de cualquier cultura y sociedad, lo es también de toda organización que abarca un conjunto de personas con intereses distintos, que trabajan para alcanzar un objetivo común y suplir unas necesidades propias.

La Escuela de Palo Alto, con su “modelo orquestral”,  ha contribuido al entendimiento de los fenómenos comunicativos de interacción en las empresas, a la comprensión de la dinámica de los relacionamientos y al establecimiento de mejoras a nivel de clima y cultura organizacional.

Gracias a este enfoque, vemos cómo la vida cotidiana que se vive tanto afuera como adentro de las empresas, rige los comportamientos de los colaboradores, quienes asumen ciertos roles y conductas que afectan a quienes están a su alrededor; de aquí la importancia del diálogo como herramienta de unión y comprensión de realidades individuales.

La comprensión de los rituales propios y de los demás, permite a su vez, una mayor apropiación de la realidad que se vive y favorece los encuentros; el respeto hacia otros y un verdadero trabajo en equipo, acarrea mejoras en el clima de la empresa y genera una apropiación y un sentido de pertenencia con la misma.

Así, a través de una comunicación efectiva a nivel de organización, se logra un mayor aporte al sentido de responsabilidad social que las empresas deben tener  con su entorno, mejorando sus procesos internos, para incidir positivamente en sus públicos.

Comprender los símbolos que hacen parte de los lenguajes propios y colectivos, es otro aporte de esta escuela, que brinda una visión sistémica de los procesos, en donde todos los integrantes de la compañía, independiente de si están distribuidos en áreas u organizados en un sistema rígido, entienden la labor del otro y se reconocen en ese otro, adelantando proyectos comunes que contribuyen a su desarrollo personal y al de la empresa.

Con las diferencias individuales, surgen líderes en cada uno de los procesos, quienes aportan estrategias y no solo apagan incendios mediante tácticas que responden a una falta de visión común y de una guía por parte de los directivos, quienes a su vez entienden que hacen parte de un sistema abierto y no pueden mantener sus mentes como un sistema cerrado.

El interaccionismo simbólico y la propuesta de Palo Alto, hacen un gran aporte a la dinámica de las empresas, inyectándole precisamente dinamismo, mediante acciones como la creación en conjunto, la potencialización de las habilidades y la comprensión de las realidades propias y colectivas, lo cual redundará en un mejoramiento de las organizaciones y sus colaboradores, tanto a nivel interno como externo.

Habermas y la comunicación estratégica corporativa

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El enfoque de actuar comunicativo de J. Habermas, resulta de gran utilidad para establecer una comunicación estratégica corporativa, mediante el análisis de los procesos que tienen que ver directamente con la socialización, como son la recepción de mensajes, la integración de los colaboradores y el desarrollo de la identidad de cada uno, al reconocerse como parte de una organización y de una cultura.

Habermas, nos muestra una hoja de ruta para entender cómo se dan las condiciones de socialización en las empresas, en las que cada colaborador maneja unos símbolos que afectan las relaciones con sus compañeros; de aquí la necesidad de ponerse en el lugar del otro, con respeto y una abierta comprensión de la realidad que vive ese otro.

Vemos pues la necesidad de seguir unas normas y unas reglas de convivencia, que permiten que la organización sea realmente una colectividad, no regida únicamente por el instinto, como nos dice Habermas.

Establecer acuerdos de interacción social, con verdad y rectitud, para que se presenten situaciones ideales de diálogo, son herramientas necesarias para una cultura organizacional satisfactoria y para mejorar el clima organizacional de las empresas.

El mundo externo o social, define muchas de las conductas que adoptamos y es lo que tenemos en común, pero debemos tener en cuenta ese mundo subjetivo de nuestro receptor y salir al encuentro con este.

Los sistemas verticales en las empresas, donde solo se hace lo que el jefe dice sin tener en cuenta la opinión de los colaboradores, acarrean problemas de clima y afectan el sentido de pertenencia con la organización, ya que al no satisfacer las necesidades específicas y generales, se crean ambientes hostiles que no colaboran al desarrollo de los objetivos y a la misión de las organizaciones, de aquí la oportunidad que nos brinda este enfoque, de rescatar la necesidad del dialogo y la construcción en común.

La sola utilidad sin ética, como afirma el autor, convierte a los individuos en máquinas de producción, sin tener en cuenta que para que una empresa crezca y cumpla con su responsabilidad social, debe tener colaboradores satisfechos, que trabajen con base en el respeto por sus pares, pero también cuenten con el respeto de sus superiores, teniendo en cuenta una visión sistémica que abarque las diferentes áreas de la empresa, logrando así una interacción enfocada a los objetivos comunes.

La interacción social y el estudio de cómo se da en las organizaciones, es pues una propuesta completamente viable en la actualidad y necesaria para dejar de entender como fenómenos aislados la comunicación interna y externa de las empresas y empezar a crear desde dentro lo que se quiere mostrar por fuera.